| Los juicios a Alfredo Astiz y Christian von Wernich Miriam
Lewin, periodista, ex detenida-desaparecida,
participó en la investigación de los informes de Astiz
realizados por Telenoche.
“Acá hubo un plan sistemático. No se puede decir que el
accionar de Astiz o de los represores de la Esma estuviera acotado
a quienes ellos consideraran. No ha habido sector de la sociedad
contra quien no la hayan emprendido. Usaron la desaparición
y los vuelos de la muerte incluso para dirimir cuestiones personales.
Massera ha hecho desaparecer a rivales políticos y amorosos”.
“Astiz era un tipo antiperonista y profundamente racista,
pero era lo que se podía llamar un caballero del mar: no tenía
límites en el cumplimiento de órdenes. Respetaba profundamente
a los prisioneros que no colaboraban y despreciaba a quienes
a pocas horas de caer colaboraban como uno más del grupo de
tareas. Tenía características que lo diferenciaban del resto
de los represores”.
“Astiz no combatió para defender Puerto Leigh (en las islas
Georgias). Pero no sé por qué. Rattenbach dice que la posición
de Astiz es indefendible”.
“Trato de no enfrentarme a situaciones que puedan desbordarme
emocionalmente. Jamás hubiera entrevistado a Astiz personalmente,
porque el costo emocional sería altísimo”.
“Pareciera que hay más voluntad política para juzgar a los
represores que bajo otros gobiernos, pero falta mucho”.
“El modelo económico de la dictadura tuvo su punto de concreción
en la década menemista”.
“Socialmente me parece que la gente no entiende la dimensión
del golpe a la democracia que significó la desaparición de Jorge
Julio López. Los medios en general le están dedicando poco espacio,
y el reclamo se está apagando. Si no hay latente una preocupación
social, seguramente los medios la van a tirar al bombo”.
“Es bueno que las nuevas generaciones sepan que este tipo
de maldad, de perversión, se daba en el seno de buenos padres
de familia. Es difícil de creer que los bebés que se llevaban
se los apropiaban y no se los llevaban a las familias. Eso no
tenía antecedentes históricos. Es algo tan perverso que nadie
se lo podía imaginar”.
Carlos Zaidman, ex detenido-desaparecido, querellante y testigo en el
juicio contra el capellán de la Policía Bonaerense Christian
von Wernich.
“Ha quedado harto demostrada la participación del cura Von
Wernich en lo que fue la organización de la represión en la
ciudad de La Plata, lo que se conoció como ‘el circuito Camps’.
Entraba a los centros de detención con la autonomía de un jefe”.
“Este cura no fue sólo a dar alivio moral a los detenidos,
lo que ya hubiera sido gravísimo por las torturas y las condiciones
de vida infrahumanas. Participó directamente en secuestros y
en torturas. También participó en lo que podríamos denominar
el viaje final del denominado Grupo de los 7. Eran detenidos
que colaboraban con los represores. Se les había prometido que
se les iba a dar la libertad y sacar del país. Finalmente fueron
asesinados, y en ese viaje iba el siniestro cura Von Wernich.
También está implicado en el cambio de identidad de alguna criatura”.
“Von Wernich debe ser juzgado y condenado por genocidio,
que es lo que pasó en este país con el terrorismo de Estado”.
“En todo el juicio, en lo que se dijo y en lo que no dijo
la Iglesia, está a las claras la complicidad de la cúpula de
la Iglesia con la dictadura. Von Wernich es uno de los curas,
no el único. Hay varios que están por ser procesados”.
“Había circuitos represivos, patotas que actuaron en distintos
centros clandestinos con direcciones unificadas. Habría que
juzgar por centros clandestinos. Se avanzaría mucho más rápido
y se evitaría la revictimización de los testigos, el desgaste
emocional que implica declarar y la exposición que implica”.
“Para analizar la voluntad política del gobierno habría
que analizar la causa López, que es vergonzosa. No sólo no existe
gente del Poder Judicial que se dedique especialmente, sino
que además las pistas que se encuentran son pasadas por alto,
como el caso de una foto que demuestra que López era seguido
en actos, que se tiene desde hace seis meses y es una pista
que al día de hoy no se ha seguido. Desde mi punto de vista,
la voluntad política no existe. Es una parodia, un doble discurso.
Si bien hay cierta inclinación de la boca hacia fuera a investigar
estos casos. La política de derechos humanos del gobierno es
simplemente un doble discurso”.
“Es llamativo y pesadísimo el silencio del Vaticano hacia
abajo. Nunca se dijo nada. Todavía sigue siendo sacerdote de
la diócesis de Nueve de Julio este asesino. Todavía no sabemos
quién le paga el abogado a Von Wernich”.
“Lamentablemente, el golpe fue apoyado por un 60 o 70 por
ciento de la población. Hay políticos que hoy se rasgan las
vestiduras que fueron a golpear los cuarteles. Todavía hoy no
está totalmente claro lo que fue la dictadura, todavía hoy hay
gente que cree en la teoría de los dos demonios y todavía hoy
hay gente que dice que por algo habrá sido”.
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