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Barrancos y Susana Orsino, socióloga, directora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y asesora de la presidencia del Consejo Nacional de la Mujericepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, respectivamente "La agenda de las mujeres coincide cada vez más con la agenda feminista. Muchas mujeres se movilizan por distintos derechos (vivienda, salud de sus hijos, etc.). En América Latina, son las mujeres quienes se movilizan por este tipo de derechos. Este movimiento de mujeres no tiene intensamente la plataforma del feminismo, que es una corriente política, ideológica, que interpreta la plurisecular diferencia jerarquizada de los sexos. El feminismo apunta a conquistar derechos como sujetos. Los movimientos de mujeres están más desenmarcados de esta cuestión.” (Barrancos) “Es importante entender la necesidad de democratizar los vínculos entre las personas de diferentes sexos y orientación sexual. La agenda de las mujeres fue variando desde la década del ’60, cuando arrancó el feminismo. En Argentina, las mujeres tenemos, además de las viejas agendas feministas, mejores posibilidades de que se cumpla el mandato constitucional de igualdad frente a la ley". "Nuestra Constitución es casi perfecta porque dice: “Todos somos iguales”. Sin embargo, toda esta garantía constitucional no se cumple. En primer lugar, las mujeres tenemos que lograr la igualdad en el mercado laboral. Las feministas no abrimos suficientemente esta agenda. En segundo lugar, las mujeres debemos conseguir el libre y gratuito acceso al aborto. Los derechos a la reproducción están bastante garantizados. Pero, el derecho a la no reproducción no está garantizado. La píldora del día después, que les garantiza a las mujeres su derecho a la sexualidad con independencia de la procreación, es una revolución reciente. Tenemos que llegar a la despenalización del aborto. Es una infamia que el aborto esté penalizado porque es una injusticia. Las mujeres de clase media tienen prácticamente accesibilidad al aborto. En Argentina, que se acopló rápidamente a la transición demográfica, el aborto tiene una larguísima legitimidad. El aborto clandestino es la principal causa de muerte materna en Argentina. En tercer lugar, las mujeres tenemos que hacer que el derecho civil argentino admita la identidad que las personas quieran darse: garantizar la más amplia libertad en materia de orientación sexual. Admitir la sexualidad es uno de los derechos fundamentales de la condición humana. Este punto, de todos modos, excede a las mujeres.” (Barrancos) “El cigoto no puede tener la identidad de una persona. Es la potencialidad de un ser humano. La persona nati-morta no tiene derechos. Hay reserva de derechos hasta que se produce el alumbramiento. Potencia para persona no es lo mismo que persona. Persona es persona. Algo que está en potencia es otra cosa. Un niño que nace es un niño. Un feto es un feto. No hay manera de enredar las cosas.” (Barrancos) “En el Consejo Nacional de la Mujer, no tratamos directamente el aborto, sino que lo hicimos en 2006 en el marco de la reforma del Código Penal. Yo estoy a favor de la vida. Creo que nadie va a levantar la mano y decir que está de acuerdo con el aborto porque es muy traumático para una mujer atravesar esta instancia.” (Orsino) “Argentina es uno de los pocos países modernos que no tiene legalizado el aborto.” (Barrancos) “Hay varios proyectos de ley sobre el aborto de casi todas las formaciones partidarias. Hay una voluntad política en las máximas autoridades sanitarias de Argentina de legislar sobre el aborto. La principal oposición es la jerarquía de la Iglesia Católica. La legalización del aborto es un paso duro que da autonomía a las personas. El debate sobre el aborto está instalado. Una encuesta reveló que el 70% de la población argentina está a favor del aborto. Yo acepto totalmente las opiniones diferentes, pero no soporto la hipocresía de, por ejemplo, políticos que mandaron a abortar a sus mujeres y defienden a capa y espada la penalización del aborto. En nuestro pobre país, tuvimos un presidente (Carlos Menem) que hizo constar el Día del Niño por Nacer y mandó a abortar a su mujer.” (Barrancos) “Por un lado, el aborto es un debate de las mujeres pobres. Las personas que quieren abortar y disponen de dinero pueden elegir las clínicas y los médicos que les garantizan las mejores condiciones para concretar su decisión. Por otro lado, la sociedad nunca condena a los victimarios de los casos donde las chicas que quieren abortar son débiles mentales y han sido violadas.” (Orsino) “La Justicia no está generizada. No interpreta qué le pasa a la persona que quiere abortar. Tenemos que cambiar esta cultura jurídica. A pesar de todo, nunca se sancionó a una mujer que había abortado.” (Barrancos) “Por un lado, Argentina tiene leyes sobre salud sexual y reproductiva que son manipuladas o soslayadas en la práctica. Por otro lado, el 92% de las personas que consultan por estas leyes son mujeres. Además, este país tiene un problema social gravísimo: hay personas que están fuera del sistema y que no pueden acceder a la información disponible sobre salud sexual y reproductiva. Las políticas públicas deben tender a trabajar desde abajo, a nivel comunitario, a nivel barrial.” (Orsino) “La sociedad argentina tiende a reducir como problemas principales, por ejemplo, la comida; y como problemas secundarios, nada menos que la sexualidad y la reproducción. Tenemos que alterar estos patrones de comportamiento.” (Barrancos) “Las brechas salariales son del 30% a favor del hombre.” (Orsino) “El Estado inventó medidas de intervención para limitar la inequidad. Aunque la militancia femenina representa el 45% o 50% en cualquier fuerza política, las mujeres no consiguen los lugares más importantes. El Estado intervino para limitar la inequidad y colocó un humilde y tristísimo 30% de piso (Ley de Cupo). Ahí nos quedamos. Yo apunto a la paridad: 50% y 50%.” (Barrancos) |
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